Curiosidades

Cómo sobrevivir al 'jet lag'

1 de julio de 2010.

Por JOSÉ ANTONIO FERNÁNDEZ ÁLVAREZ

El jet lag es un desequilibrio físico que se produce cuando atravesamos más de dos husos horarios en un solo día. Es más fácil sufrirlo si viajamos hacia el Este, porque lo hacemos en el sentido opuesto a nuestro reloj corporal. Te contamos cómo combatirlo. ¿Cuáles son los síntomas? Fatiga, irritabilidad, dolor de cabeza, problemas intestinales, dificultades en el habla, falta de memoria y apatía. Es muy molesto, pero afortunadamente es fácil escapar de él. Aprende a combatirlo con unos sencillos consejos:

Controla tu dieta.

Por mucho que admires a Melendi, trata de evitar el alcohol antes del viaje. Tampoco abuses del café y elige una comida rica en proteínas y glúcidos.

Mimetízate con tu destino.

Es importante que adoptes los horarios locales cuanto antes. Aunque te mueras de sueño, intenta llegar a la noche sin echarte una cabezadita. También es primordial que pongas el reloj en hora nada más desembarcar del avión.

Camina hacia la luz.

Justo lo contrario que en las pelis de terror. Aquí la luz es la vida. A fin de adaptar tu cuerpo al nuevo horario, es importante exponerse a los rayos del sol para reequilibrar el organismo. Ya tienes excusa para tirarte en un parque a leer la guía de la ciudad donde estés.

Haz ejercicio.

No hace falta ponerte el chándal, pero una tabla de ejercicios suaves te ayudará a ajustar tu reloj biológico. Además de estas indicaciones, muchos viajeros habituales recurren a la melatonina para combatir el jet lag. Es una hormona que fabrica nuestro propio organismo y que también se distribuye en pastillas en muchos países de Europa y Estados Unidos. De hecho, en Estados Unidos se puede comprar en los supermercados como suplemento alimenticio. En España, sin embargo, es imposible encontrarla porque todavía no se comercializa. La melatonina ayuda a regular rápidamente tus biorritmos. Lo mejor es ingerir una pastilla durante el vuelo. Si te da reparo recurrir a esta píldora, toma nota de todos los alimentos ricos en esta sustancia: té verde, menta, tomillo, plátanos, cerezas, nueces, semillas (pipas, sésamo, anacardos...) y algas. Incorpóralos a tu dieta una semana antes del viaje