CRÓNICAS 2012

VILLAVICIOSA

José Antonio Fernández Álvarez

Tesorero del Club de Viajes

ANTROXU 2012

El 21 de febrero, martes de carnaval o de antroxu, tuvo lugar la habitual, tradicional y ya consagrada costumbre de utilizar esta fecha el Club de Viajes como apropiada para realizar una excursión de carácter lúdico y cultural; teniendo en cuenta que es un día laborable, salvo en algunos lugares donde es fiesta local, la mayor participación corresponde al personal pasivo de la Caja.

El destino elegido en esta ocasión fue el concejo de Villaviciosa, “tierra fértil”, y en la Edad Media conocido como Puebla de Maliayo, cuyo denominación dio lugar al gentilicio de sus habitantes de maliayo/a o mayaliés/a. Los lugares a visitar eran Valdediós (Conventín y Monasterio) e iglesia de Amandi, con tiempo libre en la Villa, como dicen los lugareños a la capital de su municipio, para terminar almorzando en el restaurante Cortina, en Amandi.

Se inició la jornada a las 09:30 horas en Oviedo con 10 participantes y con intervalos de media hora escasa se incorporaron en Avilés 10 y en Gijón otros 7, siendo la llegada al destino fijado Valdediós poco antes de horario previsto a las 11:00 horas. Este lapso de tiempo nos permitió tomar el correspondiente café y un pincho de tortilla en el bar que se encuentra a la entrada del conjunto monumental; la verdad es que a esas horas apetecía algo caliente y nutritivo, estamos en invierno y todavía los prados presentaban en los lugares umbríos un manto blanco de la helada caída en la noche, las temperaturas eran bajas pero a lo largo del día fue saliendo el sol.

Sobre las 11:10 horas empezamos acompañados por Roberto, guía local, la visita al conjunto arquitectónico San Salvador de Valdediós (El Conventín), la iglesia adyacente Santa María y al convento monacal. Sobre el guía merece ser destacada no sólo su profesionalidad, sino el detalle y minuciosidad de sus explicaciones y el afán que demostraba en hacer partícipe a los visitantes de las excelencias, merecidas, del lugar donde nos hallábamos, en otras palabras, lo sentía y lo vivía, además de que tenía conocimientos. Creo que con esto se dice todo.

Conocida popularmente con El Conventín, la iglesia de San Salvador de Valdediós data del siglo IX en tiempos de Alfonso III el Magno, último rey de la monarquía asturiana, cuyo reinado coincidió con una época de esplendor del reino astur. A su consagración asistieron siete obispos venidos de las diócesis de Dumio, Coimbra, Iria, Astorga, Lamego, Lugo y Zaragoza, brillando por su ausencia el de Oviedo. El templo presenta planta basilical de tres naves, mucho más alta la central que las laterales; cabecera con tres capillas, la central dedicada al Salvador, las otras a Santiago Zebedeo y Juan Bautista; un pórtico occidental integrado por un vestíbulo y dos pequeñas estancias a las que se accede por unos arcos muy bajos y que parece ser tenían un carácter penitencial. Se completa el conjunto con la capilla de los Obispos y un pórtico, adosados uno y otro al costado meridional de la iglesia. La construcción es de mampostería con refuerzo en los sillares y contrafuertes. La iluminación se hace mediante ventanas geminadas con arquillos de de herradura. Sobre el vano que ilumina la tribuna occidental destaca un sillar decorado con la Cruz de la Victoria de la que cuelgan el alfa y el omega. En este edificio se unen elementos de tradición astur con otros de raigambre islámica con aprovechamientos del siglo VI o principios del VII.

En la actualidad y gracias a la labor desarrollada por Roberto que incorporó paneles didácticos en los que aporta datos curiosos sobre una de las joyas del Prerrománico asturiano que permiten a los visitantes comprender mejor las explicaciones si las visualizan, además de haber escaneado una miniatura del Libros de los Testamentos de la Catedral de Oviedo, siglo XII, que ayuda a cercarse al hecho histórico.

A continuación, una vez hecha la foto de rigor, nuestro guía nos condujo a la iglesia de Santa María del Monasterio de Valdediós, fundado en 1200 por los reyes de Castilla Alfonso IX de León y Berenguela de Castilla, padres de Fernando III el Santo. Alfonso IX cedió a la Orden del Cister la antigua heredad real de Boiges en el valle del río Asta. Los primeros monjes que habitaron este frondoso y verde valle asturiano lo bautizaron con el nombre de Valdediós (Valle de Dios), como se conoce actualmente. En 1348 hubo un gran incendio. En 1835 con la desamortización de Mendizábal cesa la vida monástica. En 1862 se establece el Seminario Mayor, al que se añade en 1877 un colegio de segunda enseñanza que será suprimido en 1923. Durante nuestra guerra civil sufre diferentes avatares. En 1951, queda abandona de nuevo, y ya en 1986 se emprende de nuevo la restauración. En 1992 se incorpora la vida monástica otra vez con los cistercienses, volviendo a recuperar su sentido original. A finales de febrero de 2009, dicha comunidad es disuelta y toman el relevo los Hermanos de la Congregación de San Juan, que de origen francés no tenían presencia en España hasta su llegada a estas tierras (a finales de junio de 2012 también han abandonado).

El templo tiene planta de cruz latina con tres naves, crucero desarrollado y la cabecera con tres ábsides semicirculares escalonados. Fue centro de irradiación del románico en la zona, que hacen de Villaviciosa un municipio dotado con muchas iglesias de este estilo.

La duración de esta visita, programada para una hora, fue algo superior, todo ello por el deseo y celo del guía de mostrarnos y hacernos sentir lo mucho que encierra y atesora aquel conjunto monumental, tanto era así, que de las varias ocasiones que yo había estado allí, unas de carácter turístico y otras de más contenido cultural, por decirlo de alguna manera, en todas las que estuve como “turista” es la primera vez que hemos subido al coro, desde se puede apreciar ciertas irregularidades que presenta la iglesia a consecuencia de inundaciones y movimientos de tierra; y también la visita girada al claustro del convento.

Terminada la visita que a todos nos sabía a poco y con la lamentación por el poco tiempo con el que contábamos, nos dirigimos al autocar para encaminarnos a nuestro próximo destino la iglesia de Amandi, donde también se reprodujeron los comentarios “hay que venir con más tiempo” y otros similares.

En Amandi el autocar nos dejó en la carretera que va de Villaviciosa, capital, a La Secada. Para llegar a la iglesia tuvimos subir una empinada cuenta, no muy larga. El templo de San Juan de Amandi, románico del período tardío, parece datar del primer tercio del siglo XIII, de la misma época que Santa María de Valdediós con la que presenta algunas coincidencias. De planta rectangular, de una sola nave, ábside semicircular y sacristía adosada al lateral sur, dispuesta en torno a un amplio pórtico del siglo XVII, destaca en ella la portada oeste, de cuatro arquivoltas apuntadas y muy decoradas. El interior de la nave tiene cubierta de madera vista. El arco de de triunfo es de tres arquivoltas sobre tres capiteles que sirven de apoyo. Aunque algunos autores la encuadran dentro de las características propias de una iglesia rural, se considera como una de las manifestaciones más relevantes del románico asturiano.

Isabel, guardesa de la iglesia, nos mostró encantada todo el recinto tanto el interior como el exterior, explicándonos, a su manera, lo que allí se atesora.

Ya eran pasadas las 13:00 horas dimos por finalizada esta visita, era necesario relajar un poco, porque aunque todos nos encontrábamos a gusto había que “digerir” lo visto, Las “piedras” también agotan. En este momento, unos en autobús y otros en el coche de San Fernando, a través de la senda de Peña Cabrera o bien por la carretera, nos trasladamos a la Villa, capital del concejo, teniendo como punto de encuentro para el regreso otra vez a Amandi al restaurante Cortina, la plaza del Huevo, que así es conocida, donde se encuentra el Ayuntamiento.

La visita a la Villa fue por libre y cada uno empleó su tiempo como mejor lo consideró. Villaviciosa dispone de buenos bares, cafeterías y chigres donde tomar un aperitivo. Hubo quiénes se decantaron por esto último y otros decidieron pasear a su aire por el casco urbano que, dicho sea de paseo, está muy bien cuidado aparte de que tiene mucho que ver: restos de la muralla medieval, casona de Valdés, casa de Hevia (aquí pernoctó Carlos I de España y V de Alemania, como decían los libros de texto de mi época, no sé ahora), parque, Ateneo Obrero, etc...

Con la puntualidad propia de nuestra gente, a las 14:30 horas ya estábamos todos en el autocar que nos llevaría al restaurante Cortina. La comida, ya encargada, cuyo menú todos conocíamos de antemano, fue de general agrado, no me consta ninguna queja y esto lo digo como coordinador del viaje, tanto por la preparación, el servicio y la abundancia, se podía repetir en todos los platos. Hubo una larga y distendida sobremesa.

Alrededor de las 18:00 horas, algo menos, regresamos a nuestros lugares de origen. Aunque en la circular se decía que el regreso sería en lugar inverso a la ida, es decir, Oviedo-Avilés-Gijón, se decidió de forma unánime y dada la distancia que estábamos de Gijón, empezar por este lugar, continuar por Avilés y rendir viaje en Oviedo.

Para terminar, como coordinador de la jornada mi agradecimiento a todos por el buen desarrollo de la misma.

Anexo

VILLAVICIOSA HERMOSA

Villaviciosa hermosa,
llevas dentro,
tu me robaste el alma
y el pensamiento

Son tus claveles,
que en tus jardines
tienes sembrados,
verdes, azules
y colorados.

A coger el trébole,
el trébole, el trébole,
a coger el trébole
la noche de San Juan.

A coger el trébole,
el trébole, el trébole,
a coger el trébole
los mis amores van.

¡Ay, colín, ay, colán,
baila el xiringüelu,
xiringüelu y nada más!